Nuestro trabajo se organiza en cinco capacidades concretas: diagnóstico del espacio, propuesta de distribución ergonómica, selección de especies de bajo mantenimiento, plan de implementación por fases y talleres prácticos para equipos. Cada una responde a un problema real del entorno laboral y se adapta al ritmo de tu empresa.
Medimos la luz disponible, la circulación de aire, los niveles de ruido y las superficies útiles antes de proponer cualquier cambio. El resultado es un informe claro con prioridades y limitaciones reales del lugar.
Reorganizamos puestos, zonas de descanso y áreas de circulación para que el cuerpo y la vista encuentren descanso. La disposición de cada mueble se piensa junto con la vegetación y los materiales naturales.
Elegimos plantas autóctonas de bajo mantenimiento que sobreviven con el riego y la luz de cada oficina. No imponemos especies decorativas que exigen cuidados constantes y terminan abandonadas.
Dividimos la transformación en etapas para no interrumpir la operación diaria. Cada fase incluye tareas concretas, responsables y un presupuesto de tiempo realista para tu equipo.
Formamos a los equipos en microhábitos de conexión con la naturaleza: observación de plantas, respiración consciente y estiramientos en espacios verdes. Son sesiones breves que se integran a la jornada sin perder productividad.
Ajustamos la temperatura de color y la intensidad de la luz artificial para acompañar el ritmo biológico de las personas. Combinamos luz natural, vegetación y luminarias regulables para cada franja horaria.
¿Quieres ver cómo aplicamos estas capacidades en un caso concreto? Revisa nuestros casos de uso o conoce el enfoque detrás de cada proyecto en nuestra historia.
Antes de comenzar un proyecto, conviene dejar claros algunos puntos sobre qué incluye cada servicio, cómo se trabaja por fases y qué queda fuera del alcance inicial. Así evitamos malentendidos y ajustamos las expectativas desde la primera reunión.
El diagnóstico cubre una visita al lugar, la medición de los espacios, el análisis de la luz natural disponible y una revisión de las condiciones actuales de ventilación y confort térmico. También se relevan los puntos de ruido y las zonas de paso. El resultado es un informe con observaciones concretas, no una lista genérica de recomendaciones.
No. La propuesta de distribución ergonómica trabaja con el mobiliario existente siempre que sea posible. Si hace falta reemplazar alguna pieza, se indica como sugerencia opcional y se detalla la medida o el tipo recomendado, pero la compra queda fuera del servicio de consultoría. El foco está en reorganizar lo que ya hay y en definir qué incorporar a futuro.
Seleccionamos especies nativas o adaptadas al clima local que toleran condiciones de interior y requieren riego moderado. Entre las más usadas están la sansevieria, el potus, la cinta y algunas variedades de helecho. La elección final depende de la orientación de las ventanas, la humedad del ambiente y la disponibilidad de tiempo del equipo para el cuidado.
El plan se divide en tres momentos: una primera fase de ajustes rápidos que no requieren obra, una segunda de incorporación de vegetación y materiales naturales, y una tercera opcional que incluye cambios de iluminación o redistribución mayor. Cada fase tiene su propio presupuesto estimado y un tiempo sugerido de ejecución, de modo que el equipo pueda decidir avanzar de a poco.
No necesariamente. Los talleres de pausas restaurativas están pensados para funcionar en la propia oficina, con las plantas que ya forman parte del espacio o incluso sin ellas. Las dinámicas se adaptan al lugar disponible: pueden ser en una sala de reuniones, en un rincón con luz natural o en un pasillo amplio. Lo importante es la constancia, no el tamaño del espacio.
En esos casos trabajamos con iluminación circadiana artificial y con especies que toleran luz indirecta o baja luminosidad. La propuesta se ajusta para compensar la falta de ventanas con temperatura de color adecuada y con superficies que reflejen la luz. No es un impedimento, pero sí un dato que modifica las recomendaciones desde el inicio.
Cada espacio tiene un punto de partida distinto. Por eso trabajamos con tres niveles de intervención: desde el diagnóstico inicial hasta la transformación completa del ambiente laboral. Elegí el que mejor se adapte al momento de tu equipo.
Relevamos el espacio existente: distribución, fuentes de luz, materiales y niveles de confort térmico. Entregamos un informe con recomendaciones concretas de vegetación nativa, ajustes de iluminación y cambios de distribución que podés implementar por etapas.
Ver casos de aplicaciónPropuesta completa de interiorismo natural: selección de especies de bajo mantenimiento, incorporación de materiales orgánicos, sistemas de iluminación circadiana y mobiliario ergonómico. Incluye plan de implementación por fases y seguimiento durante la instalación.
Ver casos de aplicaciónEncuentros prácticos para incorporar pausas restaurativas y microhábitos de conexión con la naturaleza durante la jornada. Trabajamos con ejercicios de respiración, observación de plantas y estiramientos en espacios verdes, adaptados a la rutina de cada equipo.
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